En enero, el índice de desempleo en Estados Unidos se redujo en 3 décimas hasta 9,7 por ciento de la población económicamente activa (PEA), su menor nivel desde agosto del año pasado, pese a la destrucción de 20.000 puestos de trabajo no agrícola.
Los resultados volvieron a contrastar con las expectativas de los analistas: los que esperaban que la tasa de desempleo permaneciera en 10,0 por ciento, proyectaban una generación de 15.000 puestos, y quienes preveían una suba de la tasa a 10,1 por ciento, pronosticaban la pérdida de 40.000 25.000 puestos. |