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28/11/2008
La Crisis Subrpime: Reseña de los Principales Acontecimientos

La Crisis Financiera Subprime constituye un nuevo capítulo en la historia de crisis financieras del capitalismo, cuya magnitud – medida en cantidad de instituciones o países afectados, en cantidad de pérdidas reportadas, en cantidad de recursos destinados a sanear el sector financiero, o en cualquier otra unidad que se considere relevante – supera por mucho a cualquier episodio registrado después de la Segunda Guerra Mundial.

En un primer momento la crisis se manifestó como un problema de iliquidez en el sistema financiero mundial, producto de la incertidumbre sobre la situación de las instituciones que se encontraban expuestas a títulos derivados de hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos, donde la tasa de morosidad venía aumentado desde finales de 2006. Pero el aumento en la prima de riesgo, y la consecuente reducción en el valor de los activos financieros, se tradujo rápidamente en graves problemas de insolvencia que afectaron a las principales instituciones financieras del mundo.

Una cronología completa de la crisis debería comenzar en Febrero de 2007 cuando varios originadores de hipotecas de alto riesgo comenzaron a reportar pérdidas. Sin embargo, el punto de partida se considera el 9 de Agosto de 2007 cuando el BNP Paribas tuvo que suspender temporariamente el pago de tres fondos de inversión ante la incapacidad para valuar correctamente los activos respaldados por hipotecas. Esto provocó que las instituciones financieras de todo el mundo comenzaran a dudar sobre el valor los activos que habían aceptado como garantías para respaldar un amplio espectro de transacciones.

El efecto inmediato fue una contracción de la oferta de fondos de corto plazo en el mercado interbancario, lo que obligó al Banco Central Europeo a inyectar fondos por € 94.800 millones, la mayor intervención en sus nueve años de historia, y a la Reserva Federal a proveer USD 38.000 millones mediante Acuerdos de Recompra.

La iliquidez se hizo presente en todos los mercados de fondos de corto plazo. Por ejemplo, la emisión de papel comercial[1] que había crecido a una tasa anual del 10% desde el 2002 al 2007, alcanzando un total de USD 2,2 billones al inicio de la crisis, cayó precipitadamente a sólo USD 300 mil millones en sólo dos meses. Ya a mediados de Agosto de 2007 los emisores de estos títulos enfrentaban graves problemas para renovar sus deudas.

Si bien entre los meses de Septiembre y Diciembre de 2007 los problemas de liquidez parecían estar mejorando, se hizo evidente que varias instituciones financieras estaban experimentando grandes pérdidas debido a su exposición a los créditos hipotecarios de alto riesgo. Las investigaciones iniciales de FMI y otros organismos internacionales suponían pérdidas por un total de USD 150 mil millones, pero rápidamente fueron elevadas a USD 400 mil millones.

El aumento del riesgo crediticio sistémico y la deteriorada situación patrimonial  ocasionó que los bancos se volvieran menos predispuestos a otorgar nuevos préstamos, al mismo tiempo que intentaban no caer debajo de los requisitos mínimos de capitalización.

A medida que los bancos lograban atraer capital mediante atractivas ofertas públicas de acciones durante la primera mitad del 2008, los problemas estructurales del sector financiero parecían encaminarse hacia una solución gradual; y la primera acción conjunta de la Reserva Federal y el Tesoro Americano para rescatar al banco de inversión Bear Stearns en Marzo de 2008 constituyó un claro indicio de la intención de preservar la integridad del sector financiero.

Empero, a pesar de algunos pronósticos alentadores, lo peor de la crisis se desató cuando un gran número de instituciones entraron en un estado de stress financiero a partir del segundo semestre del año.

 Las primeras señales de problemas tuvieron lugar en el centro de instituciones financiaras estadounidenses. A medida que las condiciones del mercado de bienes raíces se debilitaban, comenzaron surgir preocupaciones sobre la solvencia de las agencias hipotecarias gubernamentales Fannie Mae y Freddie Mac.  La reducción del capital de las compañías, producto de la pérdida en el valor de los títulos hipotecarios que componían sus activos, obligó al gobierno estadounidense a colocarlas bajo la tutela de la Federal Housing Financen Agency el 7 de Septiembre de 2008 y realizar aportes de capital con fondos del Tesoro Americano. Mientas estas medidas redujeron la expectativa de default de las agencias, los tenedores de acciones y deuda subordinada sufrieron grandes pérdidas.

La caída de Fannie Mae y Freddie Mac provocó que los agentes económicos se preocuparan por la salud de otras instituciones financieras. El precio de las acciones de los principales bancos cayó con rapidez. Los inversores mostraron una singular inquietud por los principales bancos de inversión debido a la exposición a los activos de mala calidad y a la dependencia de fondos frescos para realizar sus operaciones diarias. Los fondos de liquidez de muchas de estas instituciones se comenzaron a agotarse debido al retiro masivo de depósitos de varios Hedge Funds que también intentaban solucionar sus problemas de liquidez.

En especial, la solvencia del cuarto banco de inversión en importancia en Estados Unidos, Lehman Brothers, fue puesta en duda por su gran exposición a las inversiones en residencias comerciales. Sus contrapartes se hicieron reacias a renovar sus deudas y la confianza en la institución cayó abruptamente. El 15 de Septiembre la compañía se declaró en bancarrota ocasionando enormes pérdidas a sus inversores, tenedores de deuda y a sus contrapartes.

Ese mismo día se produjo el colapso de American International Group – la aseguradora más grande de Estados Unidos – cuando las Agencias Calificadoras de Riesgo bajaron la calificación de la deuda de la compañía debido a las pérdidas registradas en las pólizas de los productos de crédito estructurado, obligándola a reforzar una enorme cantidad de garantías a sus deudores. Como la empresa no podía liquidar sus activos con la suficiente rapidez (y de hacerlo la baja de precios en los activos financieros hubiese puesto en jaque a instituciones hasta el momento sólidas) el gobierno estadounidense anunció un paquete de ayuda de USD 85 mil millones.

Más o menos al mismo tiempo, el banco de inversión Merrill Lynch – cuya cartera tenía una composición similar a Lehman Brothers – fue adquirido por el Banco de América; y la mutual de ahorro Washington Mutual, luego de ser intervenida, fue vendida al JP Morgan Chase por un valor de USD 1.900 millones.  

La capitalización de los bancos Goldman Sachs y el Morgan Stanley también se redujo precipitadamente a medida que sus modelos de negocios basados en un apalancamiento elevado comenzaron a ser cuestionados en todo el mundo. Esto los obligó a anunciar un plan para convertirse en bancos comerciales, y así poder acceder a la ventanilla de descuento de la Reserva Federal.

Una segunda ola de stress se hizo sentir debido a la rápida propagación de la inestabilidad a los principales mercados financieros mundiales. La quiebra de Lehman Brothers causó una marcada conmoción en el sistema interbancario internacional. La duración de los préstamos se contrajo rotundamente, llegando al límite en que algunas instituciones sólo podían conseguir préstamos por un día. Los inversores decidieron refugiarse en activos seguros como el oro o los bonos gubernamentales americanos. Las tasas de retorno de  los US Treasury Bills se ubicaron en niveles levemente superiores a cero, alcanzado valores que no se registraban desde la Segunda Guerra Mundial.

  Este proceso extremo de fly to quality afectó significativamente la disponibilidad del crédito en la mayoría de los países afectados, ya que muchos inversores extraían su dinero de diversos fondos de inversión, en particular de los fondos de Money Market, que se vieron obligados a vender sus activos. Se creó así un círculo vicioso en que la caída en el precio de los activos financieros y el deterioramiento de las perspectivas económicas socavaba la confianza en los bancos, provocando mayores restricciones de créditos, debilitando aún más los pronósticos sobre el fututo, y propiciando más ventas de activos.

La desvalorización de los activos financieros ha significado grandes pérdidas para las instituciones financieras de todo el mundo. Sólo en Estados Unidos, Inglaterra y la Zona Euro las pérdidas producto de la depreciación de los distintos títulos de duda en posesión de las distintas instituciones financieras ascienden a más de USD 2,8 billones.

Con el objetivo de solucionar la crisis mundial, la mayoría de los países involucrados se vieron obligados a adoptar una serie de medias tendientes a inyectar liquidez y sanear las instituciones con problemas. Hasta la fecha los distintos gobiernos han destinado más de USD 3,3 billones, incluido un paquete de USD 700 mil millones que el Congreso de Estados Unidos aprobó para el salvataje del sector financiero más otros USD 800 mil millones que la Reserva Federal destinará para la recompra de activos “tóxicos” y para reactivar el crédito del sector privado.

Sin embargo, en un principio estas medidas no fueron suficientes para evitar la última ola de convulsión en el sector financiero internacional. En Estados Unidos Wachovia Bank tuvo que ser adquirido por el Wells Frago Bank. En el Reino Unido, por ejemplo, el banco Bradford & Bringley fue parcialmente nacionalizado, el Alliance & Leicister fue vendido al Banco Santander, y el Lloyds TSB se fusionó con el banco HBOS. Varios bancos en el resto de Europa, como el Deixa en Bélgica, el Fortis en Holanda, y el Hypo Real State en Alemania necesitaron grandes inyecciones de capital por parte de sus gobiernos, al igual que los principales bancos de Islandia que ante la imposibilidad de conseguir financiamiento tuvieron que suspender las extracciones de los depósitos. Por último, el gobierno estadounidense tuvo que inyectar USD 50.000 millones de capital al banco Citigroup debido a las pérdidas reportadas por la desvalorización de sus activos.

En la fecha de este escrito (Noviembre de 2008) los mercados financieros mundiales parecen haber entrado en un nuevo período de calma. Sin embargo, es difícil precisar si ésto constituye el final de la crisis y si las políticas adoptadas serán suficientes. Al golpeado sector de la construcción se suma el sector automotor: varias plantas de todo el mundo debieron reducir su producción y recortar personal; y en particular peligra la existencia de la empresa General Motors cuyo alto nivel de endeudamiento provocó que las acciones de la compañía caigan de USD 43 en Octubre de 2007 a USD 1,7 en Noviembre de 2008.

La desaceleración de la economía mundial se presenta como un hecho inminente, lo que aún plantea dudas sobre la capacidad futura de los agentes económicos para hacer frente a sus deudas.  


[1] El papel comercial es un título de deuda corto plazo, reintegrable a pedido del tenedor, cuyo uso frecuente es el financiamiento de fondos de Money Market.

 

 
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